Chilpancingo, Gro., noviembre de 2025.
El orden administrativo en Chilpancingo dejó de ser un discurso para convertirse en una auditoría en tiempo real: el nuevo sistema biométrico de control laboral implementado por el Gobierno Municipal de Chilpancingo reveló más de 150 ausencias injustificadas entre personal operativo y administrativo, una cifra que destapa prácticas arraigadas y anuncia una nueva etapa en el servicio público municipal.
El registro por huella digital —instalado para medir entradas y salidas— forma parte de la estrategia de modernización impulsada por el gobierno capitalino, que busca dejar atrás la cultura de la “firma simbólica” y la tolerancia excesiva en horarios laborales. La apuesta: puntualidad, eficiencia y responsabilidad institucional.
Funcionarios municipales señalaron que esta herramienta no tiene como objetivo perseguir a los trabajadores, sino ordenar la casa, garantizar el cumplimiento de horarios y asegurar que el servicio público responda a la ciudadanía con profesionalismo. “El tiempo laboral también es recurso público”, refieren voces del cabildo.
La administración subraya que el sistema opera respetando los derechos de las y los empleados, pero con una premisa clara: la disciplina administrativa es parte de un gobierno moderno. Las ausencias detectadas serán revisadas caso por caso para determinar si existen justificaciones o reincidencias que ameriten medidas conforme a la normatividad vigente.
Con esta acción, el Dr. Gustavo Alarcón Herrera marca una línea: se termina la discrecionalidad laboral y comienza una etapa de control transparente, rendición de cuentas y fortalecimiento institucional. Un mensaje directo de que la ciudad quiere funcionar como capital —y no como oficina sin reloj.
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